El sábado 28 de enero se levantaba el telón y se descubrían las dos palabras más repetidas de la tarde: cuarzo ametrino. Así se denomina esa tonalidad morada que Paula Nieto Medina escogió para dar color a su espolín Fallera Mayor Infantil de Valencia. Garín 18290 tejió este espolín exclusivo con una máquina de 800 agujas para conseguir un dibujo asimétrico y sin repetición en el ancho de la tela. Se ha apostado por incorporar la opción sin metal, que se sustituye por el oro viejo habitualmente utilizado en los tejidos antiguos, al tiempo que se han atenuado partes del dibujo con tramas del mismo color de fondo para resaltar la figura principal.

El traje de la Fallera Mayor Infantil, al igual que los que vistieron las integrantes de la corte de honor infantil, fue responsabilidad de La Joia Indumentaristas. En el caso de la corte, las telas eran un estrecho de seda San Marc de Compañía Valenciana de la Seda en tonalidades Lavinia, Océano, Musgo, Dauré, Rose y Blanco.

La Fallera Mayor de Valencia, Laura Mengó, llevó su segundo traje, confeccionado al estilo del s. XVIII por la firma Serrano i Navalón con una seda estrecha en color Ivory de Vives y Marí. Hay que señalar que el aderezo que lucía es el modelo San Fernando de Art Antic, bautizado así en honor a Fernando Navarro, uno de los responsables de la firma, quien nos dejaba el pasado verano.

La corte de honor, también vestida por Serrano i Navalón con su segundo traje oficial, llevó el dibujo Isabel II de Vives y Marí en colores Mostaza, Gris Acero, Camel, Azulón, Marrón y Verde Agua.

Las representantes de la fiesta, con sus primeros trajes, lucieron manteletas de Artesanía Viana; cancanes de Ma-Vi-Mar; enaguas de Margarita Vercher, y peinetas de Castillo Cinceladores. Con los segundos trajes llevan manteletas de Hijas de Carmen Esteve; enaguas, cancanes y camisas de Margarita Vercher, y peinetas de Alan Indumentaria. Completan el conjunto los aderezos de Art Antic; los zapatos de Creaciones Aurora; la posticería de Realce Alta Posticería; los calcetines de Elvira Bella; los blusones de Mamá Cose; las mantillas de Alan Indumentaria y las puntillas de Santos Textil.

Llegaban los coches de época al Palacio de Congresos y en ellos las protagonistas de la jornada, todas visiblemente emocionadas. Del último de los vehículos descendía Paula, acompañada por el concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, y la mantenedora del acto, Amparo Sospedra.

El alcalde, Joan Ribó, y el edil Emiliano García, recibían a la reina infantil de la fiesta, tomándose las primeras fotos de la tarde y dirigiéndose al interior del salón, donde todo estaba a punto para comenzar.

Al igual que el viernes noche, el espectáculo resultó idóneo para el evento. No podía ser de otra forma también, ya que se trataba de los playbacks ganadores del XXXVI concurso infantil de este año en las modalidades A y B de grupo. La falla Obispo Amigó-Cuenca puso en escena ‘Pinocho va a l’escola’, mientras que los infantiles de Acacias-Picayo ofrecieron un espectáculo titulado ‘Mamá, quiero ser… humano’.

Tras la larga pausa, y sumar algunos minutos de retraso, el acto continuaba con la interpretación ‘enlatada’ de El Fallero y el comienzo del protocolo. Eso es lo que sucede cuando en el silencio se escucha la voz de Rafa Martí Monforte, quien dice esa fórmula tan conocida y esperada, la cual precede a los desfiles de corte y Fallera Mayor.

Vera Pérez Corachán, Daniela Tirado Romero, Daniela Font Igual, Lara Vizcaíno Moreno, Mª Elena Blanquer Muñoz, Daniela Segura Mora, Olympia García García, Paula Abel Martínez, Sofía Galve Pocoví, Carla Tomás Sánchez, Beatriz Simón Molina y María Requeni Gómez. La corte de honor infantil, el grupo de niñas más felices de Valencia ese 28 de enero, llegaban al escenario para recibir, de manos de Carlos Galiana, la banda que las incorpora a la historia de la fiesta fallera. Como dato cabe señalar que una de las pequeñas, Lara Vizcaíno, sufría una indisposición que le hizo abandonar la exaltación durante unos instantes, regresando posteriormente a su sitial.

Era el momento de Paula, que desfilaba hacia el escenario escoltada por los maceros de la ciudad y el alcalde Joan Ribó. La banda de Artesanía Bordada le era impuesta por el primer edil, quien también engarzaba, con un poco más de fortuna que la noche anterior, la joya dorada.

Seguidamente, la pleitesía, en su nuevo formato, daba comienzo con la llegada de la Senyera obsequiada por Lo Rat Penat, y, tras dar cumplida cuenta de las instituciones que ofrendaban cestas florales a Paula, las cuales ya flanqueaban el escenario, se llamaría a escena a las reinas infantiles de Castellón y Alicante.

Arribaba el instante de la glosa a las homenajeadas de la noche, y en el caso de las infantiles la tarea la tenía encomendada Amparo Sospedra, exvicepresidenta de JCF, fallera de Giorgeta-Rois de Corella y una de las personas responsables de la compañía de teatro amateur Pànic Escènic. «Estes tretze falleres que veem ací són el present i el futur de la nostra festa», dijo de Paula y su corte, de quienes profundizó destacando aspectos de cada una de ellas.

A mitad, todo cambió radicalmente. Sospedra dijo que había conocido a alguien muy especial, y abandonaba el escenario, adentrándose en bambalinas, ante la sorpresa evidente de Paula y sus compañeras, para volver con una marioneta de nombre Marieta, con la que estableció una curiosa conversación que cerró la glosa.

DISCURSO DE LA MANTENEDORA

La interpretación de los himnos dejaría paso al castillo de fuegos artificiales a cargo en esta ocasión de la pirotecnia Nadal-Martí. Y tras los fuegos artificiales, la cita con la Mare de Deu dels Desamparats en su Real Basílica, puso el punto final al fin de semana.

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