Carro vacío

Braulio okEn la Asamblea de junio ya comenzó la maquinaria del Congreso Fallero a calentar motores de cara al otoño, que será, según parece, cuando el verdadero trabajo arranque de verdad. Por delante quedará un tiempo que dará para muchos comentarios. Ya lo ha dado esta previa, donde hubo sus más y sus menos con las formas de votar, los tiempos apresurados y las listas de candidatos. Asuntos que levantaron no pocas suspicacias y críticas en la propia Asamblea. Pero se votó y se conformaron las mesas.

La lista de candidatos recibida para la Mesa de Organización contenía el nombre de 41 falleros, siendo 15 los componentes del organismo que dará forma al Congreso. En la Mesa de Redacción del anteproyecto del Reglamento Fallero fueron 86 los aspirantes, de los que salieron los 25 integrantes definitivos.

En esas listas se ven candidatos de la vieja guardia, con experiencia, capaces para el análisis, aunque al venir de lejos, también se ha de pensar en si sus ideas han podido quedar ancladas en el tiempo o si son plenamente conscientes de los momentos que vivimos y la imprescindible adaptación a los nuevos tiempos. Porque no es de recibo que sigan en ese Reglamento ciertas cosas, o que para modificar algo sea necesario convocar un nuevo Congreso.

Fernando Manjón, Julio Torras, Gabriel Aranaz, Rafa Ferrando, Ramón Estellés, Manolo Mas, Jorge Guarro, Cecilia Herrero, Jorge Defez, Juanfran Solivares, Mª Jesús Andrés, Ximo Roig o Pepe Pastor son algunos de los nombres incluidos en esas mesas que ya tienen experiencia en cargos importantes en el organigrama fallero, además de la participación de algunos en el anterior Congreso.

Una de las cosas a tener muy en cuenta durante su tiempo de duración, que esperemos sea lo más corto posible, será el eco en las redes sociales que tengan los asuntos del Congreso Fallero, algo que en anteriores no hubo, más que nada porque no existían. A buen seguro que las polémicas estarán presentes en la calle y el análisis va a ser exhaustivo. Lo que no adivino es si esto será positivo o va a hacer que todo se complique. Porque todos sabemos lo que pasa con las ganas de opinar.

Esperamos con impaciencia el nombramiento del presidente del Congreso, algo que tendremos una vez que las mesas hayan podido empezar a trabajar. Que Dios reparta suerte.

 

Ya tenemos candidatas a Falleras Mayores de Valencia

A la hora de cerrar la edición de agosto-septiembre ya conocíamos a las candidatas elegidas por los distintos sectores como candidatas a Falleras Mayores de Valencia, cuyas fotografías podemos ver en esta revista.

Hablamos siempre de ilusión y de desencanto cuando nos referimos a esos fines de semana de julio en los que se celebran las preselecciones. Los veredictos traen la felicidad a las seleccionadas y la decepción a las que no lo fueron. Por ello me gustaría expresar mi felicitación a todas las elegidas y mi ánimo más sincero tanto a las falleras infantiles como a las mayores que se apearon en esta primera convocatoria.

Ahora todas las miradas se dirigen a la Fonteta, que el viernes 30 de septiembre volverá a vivir otra jornada mágica.

Llegó el descanso veraniego, así que, por favor, séanme felices en este mes de agosto disfrutando de sus vacaciones.

Manolo okCuando pienso algo referente a sentimientos siempre me acuerdo de esa joya de la animación que es Del revés. Pixar y Disney saben jugar con nuestros sentimientos para bien, dándonos aquello que saben que nos va a generar pellizcos en el alma.

A mí me generan muchos pellizcos en el alma las Fallas, porque al fin y al cabo nuestra fiesta está compuesta, en su arquitectura interna, de sentimientos, querencias y deseos. Con ella expresamos lo que efectivamente queremos, cómo lo queremos y cómo deseamos que sea. Imagínense que hubieran incluido, entre aquellos personajes que manejaban las emociones de Riley, la protagonista, componentes falleros. Porque las Fallas son un sentimiento, el fallero, y o lo tienes o no lo tienes.

Más de uno estará pensando que ya está el sabut de turno repartiendo carnés de fallero. Y oigan, perdónenme, pero es que a mi reconocer a mis iguales en el amor a la fiesta no me cuesta. Sí, los reparto, entendiendo por carné el saber distinguir el verdadero sentimiento por las Fallas del sentimiento provocado, torticero, manipulado, interesado y, en definitiva, más falso que Judas. La comparación me viene al pelo, porque esa persona, normalmente, sería capaz de vender su sentir festivo a quien le ofrezca treinta monedas de plata.

El sentimiento fallero se nota. Se vive intensamente en noches como las del mes de julio, cuando las preselecciones afloran por los jardines del Palau; flores de un día, de una noche, que sólo florecerán para cuatro… o seis… mientras que para las demás se marchitarán como sólo se marchitan los sueños rotos. Ahí hay sentimientos falleros de alegría y de tristeza, muchos. Pero luego está el sentimiento de hastío, el que me genera el submundo de capas y puñales convertidos en lenguas viperinas que ajustician a las candidatas en los corrillos que se generan, y que suelen durar hasta que la Fonteta vuelve a dictar sentencia. Fiebre, virus falaz, totalmente prescindible. Como tanto en la sociedad que vivimos, manipulada por haters que, agazapados tras los móviles y los ordenadores, disfrutan emponzoñándolo todo. Pues de eso en las Fallas vamos servidos.

Otro que hay que analizar es el sentimiento de orgullo fallero que todos notamos cuando escuchamos por primera vez aquello de “Som Patrimoni”. Y el sentimiento de decepción consiguiente, por lo menos para el que suscribe, al ver que aquello queda muy bonito en títulos y subtítulos y en proclamadas repetidas ad nauseam como refuerzos cargados de positividad, como si de una técnica de autoayuda se tratara. Pero de forment, ni un gra.

No, no voy a decir que no pintamos nada porque algo si que coloreamos. Decoramos y resultamos muy acogedores cuando toca. Pero a la hora de la verdad, la entidad global de una fiesta como la nuestra que une tantos puntos de interés cultural, que al fin y al cabo son los que dan la forma y el fondo, se ve reducida a mera anécdota. Siguen importando más otras fiestas, quizá con mejor aparato publicitario, quizá con mejores embajadores. La promoción de las Fallas no es efectiva, y no lo es a dos niveles, tanto en Valencia como en el resto de España y, por ende, del mundo. Sentimiento de frustración fallera lo llamaría yo.

Sentimiento de preocupación fallera es el que, de repente, se les ha despertado a muchas personas que miran al Congreso Fallero con incredulidad, con talante despectivo o incluso con desapego. Sólo diré una cosa: el que quiera peces, que se moje el culo. Hay un proceso congresual largo -pero que no sea muy largo, por favor- y muchas cosas que poner encima de la mesa. Sentimiento de responsabilidad es lo que hace falta. Pero a manos llenas.

Y, por último, completa la película el sentimiento fallero de preocupación. Ese que se tiene en los talleres al ver cómo está el panorama, que no tiene visos de mejorar ni un poquito. El mordisco de la crisis actual se verá en la calle en marzo, eso ha de saberlo todo el mundo. Y quien más, quien menos, intentará capear el temporal -cada vez que plantamos fallas últimamente, esta expresión se convierte en literal- como pueda o crea. Tiempos complicados. Sentimiento de resiliencia no ha de faltar.

Al final, el sentimiento fallero puro es la unión de resiliencia, responsabilidad, alegría, tristeza, hastío y, a veces, frustración. Todo nos pellizca el alma y nos hace sentir la fiesta del fuego dentro de nosotros. Y sea cual sea el sentimiento que toque, aunque sea cualquiera de los agridulces, no lo cambiaría por nada. ¿Y ustedes?

 

 

 

Página 2 de 64